6.21.2009

De regreso a casa de la abuela...


Que extraño es para mi, hoy que decidí por fin escribir, "la secuela" de una entrada anterior... Pero creo que lo merece.
El Viernes me tocó, verme sentado a la mesa con aquellos héroes, mi tío bisabuelo de a penas 82 años y una de las hermanas de mi abuelita con su "tomanchín" esposo, todos botados de risa por un chiste estúpido que regresó a mi mente, un chiste que yo contaba hace mas de 15 años; eso me trajo aquí, a continuar con la historia... De entrada, por el regreso de los "flashbacks" y continuando porque ando un tanto nostálgico...
Aquí aprendí el honor de la vanidad, recuerdo cuando mi mamá me levantaba para ir a la escuela y al mismo tiempo, mi abuelita corriendo se preparaba para ir a dar clases, y recuerdo aquel perfume, que se ponía a gotas para que no se acabara tan rápido, como se pintaba los labios y a penas se ponía un poco de pintura en los ojos, y recuerdo haberle dicho en alguna ocasión que yo tenía a la abuelita mas guapa de todas y ella solo me dijo en secreto: "pero no se lo cuentes a nadie, porque tu abuelito se pone celoso", me dio un beso en la mejilla y siguió corriendo porque ya era tarde. En tanto aquello sucedía un señor de a penas 60 años, se ponía su camisa bien planchada, su corbata y un saco; él también debía correr a dar su primer clase de contabilidad que era a las 9:00 a.m.; sus ojos verdes llenos de ilusión, porque su "primer" nieto tenía el PRIMER DÍA DE ESCUELA, ambos acordaron conmigo ir a recogerme por la tarde, mientras que mi mamá se secaba las lágrimas porque su "polluelo" volaba al fin del nido. Recuerdo que ese día llegué a casa, me senté a la mesa, con los mismos personajes del Viernes pasado, para comer "SOPA VERDE" y "PASTEL AZTECA" (mis favoritos en ese tiempo) y todos preguntándome, el nombre de la maestra, y si había hecho amigos y cuantos, y yo solo respondía que tenía hambre y que al otro día no quería ir a la escuela porque la maestra no era tan bonita como mi abuelita.
Sin olvidar, que ya no estaba todo el tiempo con "El parche" y que ya no podía darle mis galletas del desayuno para verla sonreír. Este personaje era una perrita hermosa, que quedó enana y para ese momento ya estaba muy viejita, pero parece que presintió que la iba a abandonar porque a la mañana siguiente solo me ladró y me acompañó a la puerta, sin sonreirme. Recuerdo que eso me hizo irme muy triste a la escuela, pero al regresar de mi segundo día de martirio, aquel animal saltó y saltó y saltó hasta tirarme la mochila y a mi encima de ella... (creo que aplasté el sandwich que no me comí en el recreo...).
Regresando al tema, el capítulo del Viernes, me transportó a las platicas milenarias de mi abuelito contando varias de las tantas aventuras que pasó en más de 34 años de servicio escolar, al lado del inolvidable "Compadre Gil" (q.e.p.d), sus innumerables borracheras, y también algo que me impacta hasta este momento; en una de esas tantas borracheras, llegó a las 24:00 hrs. que para esos tiempos y con 3 hijos, ya era bastante tardecito; según cuenta la historia, llegó se quitó la ropa, se colocó la de dormir, y le dijo a mi abuelita con cara de preocupación: "te voy a pedir un favor, vígilame que respire bien, si llego a no respirar, me mueves rápido para que no me pase nada..." entonces mi abuelita se dispuso a pasar la noche en vela, preparó un vaso con Coca-Cola -sorry por el comercial- lleno de hielos, y un cigarro, para empezar; ya pasadas las 7 a.m. despertó mi abuelito y volteó, medio abriendo los ojos, vio un bulto ahí al pie suyo, y saltó del susto, ya cuando se dio cuenta, tenía a mi abuelita ahí sentada a su lado, AÚN DESPIERTA, y le preguntó: "¿Que haces tú despierta a esta hora y sentada aquí?" a lo que mi abuelita contestó: "TU ME DIJISTE QUE VIGILARA QUE RESPIRARAS BIEN PARA QUE NO TE PASARA NADA", aquél se echó a reír y solo le dijo... "Y TU ME CREISTE... AY MUJER ¡VENÍA BORRACHO!, tenía que inventar algo para que no me regañaras..."
Y como esas diez mil historias de sustos, que se acomodaron juntos en coches recién salidos de agencia, en carretera, o cuando la amiga de mi abuelita con parkinson, quedó peor, porque mi abuelito tuvo que esquivar a un estúpido que al parecer iba sin frenos y ellos casi chocan con el tranvía que pasaba por la Calzada de Tlalpan. Creo que si no son diabéticos, es porque entre todo eso, la risa y la armonía han reinado en su relación, que para este momento se corona ya, con el aniversario número 42.
También aprendí a decir "por favor" y "gracias" porque NADIE TIENE LA OBLIGACIÓN DE DARTE NADA, así como el valor de un Domingo por la tarde viendo televisión y riéndonos de que yo aún no podía cambiarle a la televisión. Aprendí a reírme de mi mismo, y que, si no tienes un buen comentario que hacer mejor te quedes callado. Aprendí entre muchas otras cosas, a respetar a mis mayores, porque sus experiencias, me han dejado marcado de por vida, me han hecho reír y llorar, pero por sobre todo, a amar a ese par de héroes, y a toda su estirpe y anexos, por el simple hecho de que SIN ELLOS YO NO HABRÍA LLEGADO A ESTE PLANETA.
Hoy termino con este capítulo que decidí llamar "la secuela", y no por el hecho de que no haya mas que contar, sino porque, tantos recuerdos, volvieron a hacerme caer en sus brazos y echarme a llorar como escuincle... LOS AMO... Y creo que es un buen momento para decirle al héroe... ¡¡¡FELIZ DÍA DEL PADRE!!! Gracias por tantos años, de trajín, y de risas, de amor y también de aprendizajes, sin ti ESTO NO SERÍA POSIBLE. TE AMO y solo espero compartir durante muchos años mas, EN CASA DE LA ABUELA!!!...
Gracias a ambos!!!!
¡Adiós y tantan!!!!

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